jueves, 20 de septiembre de 2012

Food Trip Italy Alessandria-Tortona

Al tercer día, fuimos a visitar a Bárbara, la otra hija de Raffa, quien vive en Tortona. Salimos temprano desde Alessandria, en el nuevo carro de mi amiga: un Fiat Panda azul eléctrico. Nuestra primera parada fue Bassignana, el pueblo donde Raffa nació. 



La distancia de Alessandria a Tortona, es de más o menos, 20 kilómetros. Raffa me cuenta que el Piamonte es considerada La Toscana del norte de Italia por sus paisajes. De hecho, como Raffa vivió en Colombia varios años, asegura que la vista es semejante a la de Boyacá. De hecho,  asegura que en Colombia, también tenemos nuestra propia Toscana. Júzguenlo ustedes mismos...


En la casa de Bárbara nos esperaban sus hijos (la bella Helena) y consuegros para almorzar. La gran mesa al aire libre, cubierta por un manto de vides, estaba rodeada de cepas autóctonas como timorasso y barbera. 

De entrada, compartimos un queso Robiola di Roccaverano con aceite de tartufo y salami. De primi piati, tagliatelle al pesto y pulpo con papa y olivas negras. 

De postre, la suegra de Bárbara nos preparó un helado de fior di Latte, elaborado con la primera capa de la leche y una vaina de vainilla, acompañado de fruta fresca. 


También conocimos la bodega artesanal que el abuelo tiene bajo su casa y en donde elabora su propio vino a partir de timorasso y barbera. 

Muy amablemente, abrió una botella, para nosotros, y para el sommelier (mi esposo), invitándolo a que lo catara y le diera su opinión. 

Luego, il nonno me llevó a su huerta y me mostró su cultivo de tomate cuore di bue. Nunca antes los había visto. Son grandes, estriados, y poco o nada tienen de vegetal, más bien son frutas. De hecho, me cuenta que los come a las cuatro de la tarde como si fuera una manzana. Y tiene razón: son dulces, jugosos, inspiradores.


 

Después de almuerzo, fuimos a caminar por los viñedos. Lejos, se ve la bella ciudad de Tortona. Antes de partir, Bárbara nos regala semillas para cultivar en Bogotá. Asegura que se pueden dar y que pronto tendremos radiccio, tomates San Marzano, rúgula y albahaca.  



Un nuevo día comienza. Desde la ventana del cuarto vemos el amanecer en Alessandria y nos preparamos para comenzar una nueva aventura. Viajaremos en tren rumbo a Milán. 

















miércoles, 12 de septiembre de 2012

Food Trip Italy Alessandria 2

Continuamos con Alessandria. Esta ciudad, ubicada en el piamonte italiano tiene aproximadamente 90.000 habitantes. Este es el ayuntamiento, una de las obras arquitectónicas más significativas del lugar que Raffaella nos llevó a conocer, después de almorzar.   


El mercado de plaza es encantador. Me encontré con unas berenjenas inmensas,  maravillosas y redondas. A mi lado, Raffa, quien vive día a día roeada de productos frescos y de la región y que estaba maravillada viendo cómo disfrutaba de cosas tan sencillas.  


El ají típico de los italianos: peperoncini. Lo utilizan casi en todas las
 preparaciones, y lo conocemos más que todo, en hojuelas. A 4 Euros la libra.  

Tomante San Marzano, el ideal para preparar la salsa pomodoro. Es dulce, jugoso y
 de consistencia firme.


Luego, nos dirijimos Il Faro pizza e farinata. La clásica pizería del norte de Italia, atendida por sus propietarios, en un ambiente cálido y típico. Raffa nos pidió una farinatta: una pizza de harina de garbanzo que se amasa con agua y aceite de oliva, típica de la Ligura, al noroccidente de Italia. Sus bordes son crocantes y su centro, esponjoso. Es deliciosa y acompaña todo tipo de preparaciones gracias a su sabor neutro. Es, por así decirlo, el pan de los italianos del norte.



Por supuesto, durante el viaje a Italia, probé las pizzas típicas de todos los lugares en los que estuvimos. Comencé con una pizza de berenjenas y aceitunas. Como pueden ver, la masa es gruesa -a diferencia de la romana que es delgada, casi como una galleta de soda- y contiene mucho queso.Las berenjenas son cortadas en media lunas y se hornean sobre la pizza. No obstante tanto el vegetal como la masa, mantienen su crocancia y sabor a horno de leña. La salsa de pomodoro era dulce, delicada y su dosis, balancedad.

  
Mi esposo optó por una pizza de prosciutto, pero a ésta, si se le iban quemando los bordes!
 
 
 
Acompañamos nuestras pizzas con una birra helada de la región...



Finalmente no pude evitar pedir de postre una paleta de crema de limone di Sicilia. Los cítricos de esta isla son los mejores de Italia, de hecho, a partir de estos limones se elaboran famosos limoncellos. Arrivederci!



 








 

martes, 4 de septiembre de 2012

Food Trip Italy Alessandria

Este es el inicio -aunque un poco tardío- de las crónicas del viaje gastronómico por Italia que realicé, junto con mi esposo, hace un año. Las bautizamos: FOOD TRIP ITALY. 

Aún no sé por qué, casi 12 meses después, me llené de valor para comenzar a relatar el viaje más hermoso que he hecho en mi vida. Quizá porque aún, sigo recordando cada sabor, cada experiencia gustativa, mientras miro y miro las fotos. Dicen que recordar es vivir y yo quiero vivir todos los días Food Trip Italy porque la intención de ambos era degustarnos Italia y 'comernos la bota' bocado a bocado, al mismo tiempo que la conocíamos a través de sus espectaculares vinos.

A grandes rasgos, y para que tengan una idea de los lugares que recorrimos, Food Trip Italy comenzó en París para luego volar a Milán y establecernos en Alessandria. Teniendo este destino como base, aprovechamos para viajar en tren a Milán, Turín y Sabona.

Luego, alquilamos un carro en Alessandria y nos atravesamos la parte norte de Italia hasta llegar a Mogliano Veneto: un pueblo a 15 minutos de Venecia, en tren. Nuestra siguiente parada fue, por supuesto, Venecia y sus islas San Giorgio y Murano. 

Después, partimos rumbo a Bolonia en donde nos establecimos y de donde partíamos hacia Parma y Maranello. Luego, el turno fue para Siena y La Toscana, más exactamente Chianti, Castellina in Chianti, Montalcino y alrededores.

Enseguida conducimos rumbo a Florencia en donde nos estuvimos dos días y entregamos el carro; Asimismo viajamos en tren a Roma, en donde permanecimos cuatro días más. En total, viajamos alrededor de Italia durante un mes para finalmente volar de Roma a París y de París a Bogotá. 

En esta ocasión, comenzaré contándoles sobre el primer día en Alessandria. El jueves 22 de septiembre viajamos de Paris a Milán a visitar a nuestra gran amiga –la mejor cocinera de Italia– Raffaella Cipparolli, quien nos hospedó en su casa.

Raffaella, Olivia y yo.










 
Olivia, su hija, nos recogió en el aeropuerto de Milán y nos llevó hasta Alessandria -que queda a una hora y media- más exactamente al Valle San Bartolomeo.

El Valle San Bartolomeo queda a 15 minutos de la ciudad de
 Alessandria.
De fachada amarilla y con una vista espectacular, la casa de Raffa retrata la vida campesina tan tranquila que se vive en el norte de Italia. De hecho, esta fue la vista que teníamos desde nuestra ventana.



En el patio delantero Raffa sembró en macetas, una variedad de hierbas aromáticas, entre las que se encuentran la hierba Luisa con la que  mi amiga fabrica su propio licor a base de alcohol destilado puro, llamado Erba Luisa. Para su elaboración, la hierba se macera en alcohol durante varios días hasta que adquiere su carácter fragante. Digamos que se trata de su propio pus café o digestivo, así como el limoncello es tan común en el sur.



De almuerzo de  bienvenida,  Raffa y Olivia nos prepararon, de primi piati, un bowl de tagliatelle con olivas negras, alcaparras y pomodoro, acompañados de grisinis.


De secondi piati, cerdo al pomodoro acompañado de un Soave de la provincia de Verona.



Y de postre, strudel de manzana. 

  
La cocina de Raffa es sencilla, sin pretenciones. De hecho, creo que no se ha dado cuenta de lo bien que cocina, pues siempre argumenta con un: "pero si no es nada". Quizás porque los italianos nacen con la culinaria en sus venas. Cocinan desde pequeños y divulgan su gastronomía alrededor del mundo sin darse cuenta: siempre que Raffa nos visita en Colombia, reservamos una tarde entera para cocinar en casa ñoquis, salsa de berenjena con pepperoncino, rissotto con espárragos y parmiggiano y ossobuco.

Para Raffa la cocina no es un complique y no está destinada a grandes chefs. Es desnuda, tal y como vino al mundo, y eso la hace ver más sencilla cada vez que comparte una receta. Eso sí: se considera extricta en lo que se refiere a la calidad del producto y en el respeto de su denominación de origen. De hecho, de sorpresa me tenía, guardada en la nevera, una cuña de queso gorgonzola, propio del norte de Italia,  que me disfruté en cuatro noches y cinco días como si fuera un ritual de iniciación a un mundo sencillo y sin pretenciones, ese en el actualmente vivo.